AGRESIVIDAD DENTRO DE NUESTRAS AULAS
Antes
de saber cómo manejar las situaciones de agresividad en los niños preescolares
es necesario entender que la agresión es parte natural de la vida de todo niño
y ayuda al desarrollo de la capacidad de autodefensa. Puesto que se encuentra
dentro del campo de las emociones, también es una forma de comunicación a
través de la cual el niño expresa que no se encuentra a gusto en una situación
dada. La energía que provee de los sentimientos agresivos permite a los niños
poner límites a otros niños y frenar situaciones. Por ejemplo, la agresión
permite enojarse cuando otro niño le quita sus cosas o trata de imponerse sobre
él, ayudándolo a no dejarse pasar a llevar y defenderse.
Cuando
se habla de agresividad, se está hablando de conductas asociadas a sentimientos
de rabia como el intento de hacer daño, físico o psíquico, a otra persona. En
los niños más pequeños las manifestaciones más comunes son empujones, patadas,
gritos, mordidas o tirón de pelo recurrentes.
Sin
embargo, montos exacerbados de conductas agresivas y sentimientos de rabia
podrían indicar que algo no se encuentra bien en la vida del niño y que
necesita ayuda. Es por esto que si no se trata en la infancia y se busca apoyo
en esas áreas en que el niño está presentando dificultades, probablemente
originará problemas en el futuro como fracaso escolar, dificultades de
socialización y de adaptación, baja autoestima, incapacidad para cumplir
normas, etc. Debido a las posibles consecuencias que esto puede traer, es
importante observar que está pasando con cada niño para poder detectar qué está
detonando esa agresividad y poder tratarla a tiempo.
EL ROL DE LA FAMILIA
De acuerdo con los
sicólogos, la familia es el pilar fundamental en el desarrollo sociocultural
del niño. Es su modelo de comportamiento y conducta y uno de los factores más
influyentes en la expresión de la conducta agresiva. Los padres son el modelo
admirado por los niños pequeños y buscarán ser similares a ellos. “Un niño que
vive en un ambiente de agresividad, llámese físico o psicológico,
lamentablemente tenderá a replicar esos patrones”, enfatiza los profesionales.
Es por esto, que no solamente es importante la forma en que se trata a los
hijos y cómo se tratan los hermanos, sino también el trato que los padres
tienen entre ellos.
Por
ello, enfatizan que es en esta primera etapa de la vida, los niños necesitan
ser guiados y aprender alternativas adecuadas para expresar su enojo, sin hacer
daño a los demás ni a sí mismo.
CAUSAS O FACTORES QUE PREDISPONEN
LA AGRESIVIDAD
Existen muchos
factores que pueden incidir en la conducta agresiva:
-La
imitación: los niños copian modelos, cuando existe en la familia, escuela,
o entorno cercano, personas que agraden física o verbalmente, ellos inconscientemente
y erróneamente aprenden que ésta es la manera de resolver las cosas y conseguir
lo que quieren.
-Las
Relaciones Conflictivas: Las peleas entre los padres y un ambiente
tenso en casa, también tensiona y asusta a los niños, con lo cual una de las
vías de expresión de esos temores puede ser el comportamiento agresivo.
- Falta de Límites: los niños necesitan de normas y límites. Aquellos niños que no poseen límites en casa tienden a angustiarse más y sentir que pueden hacer lo que quieran sin importar las consecuencias y los sentimientos de los demás. Los padres deben enseñarles a sus hijos que agredir a los demás no está bien y no es la forma adecuada de relacionarse con el resto. No sólo deben indicar que no es correcto, también deben enseñar a pedir disculpas y mostrarles otras soluciones posibles.
-Incongruencia en el
Comportamiento de los Padres: cuando los padres recurren a la agresión
física o amenaza para enseñar que está mal agredir a otros, existe un mensaje
contradictorio. Existen estudios que demuestran que los castigos físicos, conllevan
a un aumento de rabia al interior del niño y por lo tanto, aumentan la
probabilidad de conductas agresivas. Al mismo tiempo cuando una misma conducta
algunas veces es castigada y otras ignoradas, los niños se confunden y pueden
mostrar su confusión como enojo o conductas agresivas.
-Falta de Afecto: este
punto es uno de los más importantes. Los niños sobre todos los más pequeños
necesitan del afecto de sus padres, necesitan sentirse, queridos, protegidos,
acogidos y comprendidos. Un niño carente de afectos puede no saber contactarse
con otros de otra forma que por medio de la obtención de atención negativa que
obtiene al agredir a otros.
-Niños excesivamente criticados: cuando a los niños recurrentemente
se les muestran sus errores, olvidando reconocer sus habilidades, fortalezas y
buenas intenciones, tienden a enmarcar su identidad en relación a los aspectos
negativos de sí mismos, repitiendo aquellas conductas negativas y en muchas
ocasiones agresivas.
ENSEÑAR CONDUCTAS ADECUADAS
Lo primero es
enseñar con el ejemplo. La conducta de los padres es su principal modelo de
aprendizaje. Si el niño ve que sus padres utilizan la agresión para solucionar
los problemas, creerá que esa es la forma de solucionar las cosas.
-Corrija la Conducta
Inadecuada: si observa que su hijo está presentando una reacción agresiva
inadecuada frente a otros niños, es necesario ayudarlo a detenerse. Para esto
trate de contenerlo (físicamente si es necesario), pregunte sobre lo que está
pasando para entender la situación y explíquele de forma tranquila pero con
firmeza que usted entiende porque él está enojado, pero que no es correcto
hacerle daño a los demás. Es importante que, aunque su hijo haya tenido motivos
para enojarse, pida disculpas si su conducta fue inadecuada.
-Recompense las Buenas
Conductas: además de corregir, los niños más pequeños aprenden más rápido
mediante el reconocimiento positivo. Felicitar y mostrarse orgulloso frente a
los hijos, cuando se manejan adecuadamente y muestra su enojo sin agredir,
fomenta buenas conductas y una identidad positiva.
-El
Autocontrol: enseñarle a los niños alternativas adecuadas para descargar su
agresividad es fundamental. Por ejemplo, es inadecuado pegarle a otro niño y es
adecuado ir a decirle a la profesora u otro adulto que está enojado porque su
compañero le quitó su juguete. En la casa es bueno tener un cojín al cual está
permitido pegarle u hojas para rayar cuando la rabia es muy intensa. De este
modo, se limitan las expresiones de rabia permitidas en la casa y a su vez se
reconoce y permite la expresión de los sentimientos involucrados.
-Actividad Física y Juegos:
realizar actividades físicas permite canalizar el uso de la energía y todo niño
lo necesita. Correr, saltar, jugar a la pelota o pasear son indispensables para
sociabilizar, elaborar experiencias y sentirse bien con uno mismo.
-Supervisión de los Adultos:
sobre todo en niños preescolares es fundamental, ya que para los niños no es
natural autocontrolarse y es muy poco probable que lo aprendan sin ayuda. Es
importante que un adulto intervenga en caso de peleas con otros niños y les
enseñe y medie en las situaciones de conflicto. Esto solamente es posible si es
que los adultos en el entorno están atentos a las situaciones agresivas y se
ponen a disposición del aprendizaje, crecimiento y desarrollo de los niños.
“LA EDUCACIÓN ES UN ESFUERZO DE AMBOS”


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